Sábado noche, un frió que pela, mucha pereza y aburrido de la vida nocturna. Buscando algo de lo que escribir o tal vez tan solo matando las pocas horas que me separan de volver a verte.
Hoy me apetece escribir de O. De los 10 años que llevamos juntos. De lo casual que fue nuestro encuentro, de lo rápido que me conquistaste, de lo poco que me costo quererte, de lo mucho que te costo tu primer te quiero. De todo lo bueno que hemos pasado juntos, de todas las tonterías que hemos hecho, de cuanto me haces reír y de el tener la sensación de que esto no ha hecho mas que empezar.
Joder, si de verdad hay una razón por la que me pregunto “pero que hago yo aquí!?” esa eres tu.
Esto de volverse una persona responsable es, básicamente, una putada. Por que lo que te pide el cuerpo es mandar todo a la porra y correr a tu lado, pero no. Tenemos que pensar en nuestro futuro, hay oportunidades que uno no puede perder y aquí estoy, con el tipo de trabajo que siempre quise, pero a miles de kilómetros de distancia.
Solo uso la mitad de la cama y abrazo aun medio dormido el aire por la mañana. Descubro cuantas horas tiene el día y me pregunto como demonios hacía antes para que me faltasen horas y como es que ahora me sobran tantas. Mucho tiempo para pensar, veo todos los errores cometidos en este tiempo y me prometo a mi mismo “nunca mas” tan solo para descubrir a mi vuelta que lo he vuelto hacer.
Me asaltan dudas y celos. Me pregunto si de verdad somos tan fuertes. Agarro el teléfono y te llamo con cualquier excusa y entre bostezos te escucho decir feliz que soñabas conmigo. Entonces pienso que tú aun duermes a tu lado de la cama y te despiertas abrazando la almohada. Me siento un tonto y te quiero.
Y aquí estoy, dando vueltas a como hacer para volver contigo. Que fácil me resulta pensarlo. Que puñeteramente difícil conseguirlo. Es curioso como nos complicamos la vida.
Solo unas horas para verte de momento con eso me basta.